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	<title>Rex Medina &#187; Cuento</title>
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	<description>Imagina, Cree, Haz, Revoluciona... &#124; El podcast de Rex Medina.</description>
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		<title>Carta a Elena</title>
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		<pubDate>Fri, 07 May 2010 04:58:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rex Medina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Elena:
Esta carta esta buscando lo que físicamente no puedo hacer: pasar un momento contigo. Me desconcierta que el destino no este de nuestro lado -o por lo menos colabore- y nos mantenga alejados. ¿Porque será? Si bien acepto mi responsabilidad y aun no me siento digno de ti, por lo menos esperaría poder ser tu [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Elena:</p>
<p>Esta carta esta buscando lo que físicamente no puedo hacer: pasar un momento contigo. Me desconcierta que el destino no este de nuestro lado -o por lo menos colabore- y nos mantenga alejados. ¿Porque será? Si bien acepto mi responsabilidad y aun no me siento digno de ti, por lo menos esperaría poder ser tu amigo y darte un saludo de cuando en cuando. Mi intención es esa, sin llegar a tener apuros dejando que las cosas fluyan. Tenemos tantas cosas que aprendernos, que mostrarnos; visualizar una amistad así ocupa la mayor parte de mi pensamiento diario y constantemente debo hacer caso al lastre de la realidad. En un principio -y como expresé al principio- me pareció un capricho del destino, o un rotundo no de Dios para alejarme. Pero luego empecé a creer -lo quise mejor así- que esto constituía una prueba divina para que yo demostrase que era digno de ti. Luego, Elena, te confieso que nos imagine juntos, compartiendo con nuestras gentes esa felicidad que ahora me figuro. Quise creerlo así.</p>
<p>Estoy buscando, Elena, extender el alcance mis letras sin parecerte tedioso. Estoy abrumado, ofuscado, como distraído y no disfruto de este clima. Camino con la cabeza casi baja y mis brazos atrás, como esperando que un día te aparezcas saltando detrás mio. Y entonces recuerdo a Oliveira y a la Maga, a Lorenzo y a Lucia, a Mariana y a Gustavo, y otras tantas parejas que he visto. Solo ahora eres capaz de darle al atardecer sentido, y el jazz te complementa Elena. Pero tampoco creas que estoy en ese estado transitorio y afectivo que el enamoramiento impone. Se que no te encontraré en los ojos que van adelante de mi y que la chica que pasó hace cinco minutos nos ha dado a varios una mejor vista que tu cuando te pones esos pantalones gastados y tu blusa morada. Tu equipo de fútbol me causa una bilis terrible y aunque pienso en ti se que podría dejarte por cualquiera. Pero, Elena, lo cierto es que estando con la otra le mencionaría tu nombre, y pensaría que tus ojos azules y tu piel trigueña y tu inteligencia son dignas de mis elogios. Elena, tu sonrisa es una preciosa luna y tu risa es comparable al mejor ensamble de vientos. Por esta razón he tratado de buscarte por el día y dirigir la mirada por la noche -como musulmán hacia La Meca- en donde ese sexto sentido cree que te encuentras.</p>
<p>Elena, ¿cuando volverás? La esperanza de tu retorno es promesa mesiánica. Siguiendo con las analogías, cada vez que la Big Band toca, es como si estuviese leyendo esa promesa de tu regreso. Me refugio cada vez en la música, pues eres musa y pan de cada día, tu, amada Elena.</p>
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		<title>Pelea de Box</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 02:23:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rex Medina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Me preguntas que sientes antes de entrar al ring? Naturalmente, adrenalina. Es esa pequeña sustancia la que predispone al cuerpo para afrontar los golpes. Luego viene la sensación de estremeciento al no conocer muy bien al oponente que tienes en frente. La pregunta es: ¿Como actuará? ¿Será zurdo? o ¿Toda su potencia vendrá de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Me preguntas que sientes antes de entrar al ring? Naturalmente, adrenalina. Es esa pequeña sustancia la que predispone al cuerpo para afrontar los golpes. Luego viene la sensación de estremeciento al no conocer muy bien al oponente que tienes en frente. La pregunta es: ¿Como actuará? ¿Será zurdo? o ¿Toda su potencia vendrá de la derecha? ¿Sabrá esquivar bien? Y entonces sales a la arena. La popularidad esta a medias, por lo que puedes escuchar tu nombre y el de tu oponente cada vez que algun espectador se emociona. Él ya se encuentra parado sobre la lona, esperandote, lanzandote una de las miradas más furiosas que has visto en tu vida. Con esto, te planteas el objetivo de que no te rendirás hasta que lo veas derribado. Ya no es la competencia por el cinturon dorado, ni el titulo mundial. Esta vez es demostrar que puedes vencerle y que harás que se arrepienta de lanzarte esa mirada. Seguramente usarás tu mejor tecnica y tendrás que hacer muchas maniobras y periplos para que ninguno de sus violentos golpes toque tu cara. Puede que sepas tambien que, en algun momento de la pelea, ya no sentiras esa blanda materia que resulta ser la carne, y debido al cansacio puede que sientas que golpeas un material muy similar al cemento. Avanzas, solo oyes los consejos distorsionados de tu entrenador y entras en la lona. El referee se acerca, en 5 minutos comienzan, y decides que pondras todo en este juego porque desde un principio ya apuestas -como en las cartas- que tienes 21. La campana suena, te llevan enmedio y te presentan. La gente sigue gritando. Vuelve a sonar la campana. Levantas las manos, comienzas&#8230;</p>
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		<title>Día de Reyes</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2010 06:31:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rex Medina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Animado por las festividades, tomé papel y pluma. Me entusiasme y cuando metí la carta en el sobre, fui casi corriendo a dejarla al buzón.
Diez días después, Sofia y yo nos hicimos novios.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Animado por las festividades, tomé papel y pluma. Me entusiasme y cuando metí la carta en el sobre, fui casi corriendo a dejarla al buzón.</p>
<p>Diez días después, Sofia y yo nos hicimos novios.</p>
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		<title>Las Puertas de Roma</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 21:20:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rex Medina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“O supongamos que un rey está a punto de ir a la guerra contra otro rey. ¿Acaso no se sienta primero a calcular si con diez mil hombres puede enfrentarse al que viene contra él con veinte mil?”
Lucas 14:31
Un soberano decidió ir a la guerra. Para esto, se levanto de su ostentoso trono, pidió a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right">“O supongamos que un rey está a punto de ir a la guerra contra otro rey. ¿Acaso no se sienta primero a calcular si con diez mil hombres puede enfrentarse al que viene contra él con veinte mil?”</p>
<p align="right">Lucas 14:31</p>
<p>Un soberano decidió ir a la guerra. Para esto, se levanto de su ostentoso trono, pidió a su escolta que lo acompañase al lugar donde se reunían todos sus oficiales superiores (que en este reino todos conocen y nombran a este edificio como &#8220;La Defensa&#8221; y que es la Comandancia General) para ordenarles que de inmediato tuvieran al ejercito y las guarniciones de cada ciudad preparadas para entrar en batalla. Los oficiales, se encontraban en &#8220;La Defensa&#8221; ociosos tras un largo rato de no haber estado en activo. Había transcurrido mucho tiempo desde la última vez que la nación había tenido un estado de guerra. Estupefactos, los generales pensaron que su rey, como cualquier soberano, tuvo de pronto el capricho de encontrarse peleando por tierras extranjeras; no es que no le tuvieran respeto alguno, pero como también todo mundo sabe, los monarcas llegan a tener deseos gallardos en sus vidas.</p>
<p>En esta ocasión el enemigo era el cercano reino de J, cuyo gobernante era la reina Jacobina. Nuestro dichoso rey y su reino (que debemos mencionar que este era el reino de R) había tenido desde la fundación de J, buenos y pacíficos lazos de amistad, que sino eran muy grandes, por lo menos la situación diplomática aseguraba paz durante un largo tiempo. Nuestro rey tuvo la idea de ir contra ellos ya que su ministerio de información le proporciono datos los cuales revelaban que J no tenia las fuerza suficientes como para defenderse de un ataque sorpresa, y que las grandes tierras fértiles de este reino ayudarían con la economía del estado. No es que el reino estuviera en quiebra, de hecho, nada le faltaba. Gozaban una estabilidad económica y social tras la ultima guerra en la habían participado -como ya mencionamos antes-, pero es que simplemente el rey se sintió ocioso y que mejor actividad que ir a la guerra, aunque mucho no entendamos bien esta manera de pensar y actuar de los reyes.</p>
<p>El ejercito de R era uno de los mejores que existían en aquella época. Millares de tropas de caballería, cientos y cientos de infantería ligera y pesada, bien adiestrada, con resistentes escudos, afiladas espadas y mortíferas lanzas. La producción de misiles era infinita, y sus arqueros eran de los más certeros con sus flechas. Ni que decir de las ballestas y catapultas, que podían lanzar enormes barriles llenos de combustible encendido y enormes dardos que podían atravesar a cuatro hombres juntos. Una vez que fue dada la orden, solo se necesitaron de 35 minutos para que el ejército estuviera preparado: escuadra por escuadra, batallón por batallón, compañía por compañía, división por división, legión por legión. Se hizo integro el primero, el tercero, el sexto y el noveno ejercito expedicionario. Dos irían por el frente, y los otros dos por los extremos norte y sur de manera correspondiente. En pocos días avanzarían a la capital de J, dejando asombrada a las fuerzas militares de J, bloqueando las comunicaciones a la capital y creando una vía segura para que los refuerzos de R pudieran llegar a tiempo. Los estados vecinos se alarmaron por la posición bélica de R, pero solo unos cuantos decidieron solidarizarse con J. Al final, ninguno de estos paso de las palabras a la acción y pensó que era mejor que un estado se anexase con otro, y en lugar de andar malgastando sus fuerzas, esto les daría tiempo a blindar sus fronteras para evitar un ataque de R sorpresa y fulminante.</p>
<p>La reina de J creyó ver el final de su pueblo, pero como buena patriota se unió a su ejército y comenzó a prevenirse de un seguro sitio de su ciudad capital. El ejercito de R avanzo sin problema alguno hasta esta y de inmediato la sitio. Todo funcionaba como una maquinaria perfecta, los suministros llegaban, las tropas eran sustituidas, la moral estaba alta. El rey, instalado con el sexto ejercito (uno de los que habían avanzado por el frente) decidió que el sitio no duraría mucho y que al amanecer del sexto día de sitio, se lanzarian con todas las armas a capturar la ciudad. El objetivo era que la capitla de J se rindiese sin que hubiese confrontación alguna y era prioritario capturar viva a la soberana. Transcurrieron los días indicados y se podia ver desde las murallas de la ciudad, como el ejercito de R avanzaba sin miedo hacia la ciudad. Todo aquello sonaba de una manera realmente extraordinaria, como si  la tierra y el aire mismo estuvieran tan agitados. Las campanas de la ciudad repicaban insitentes y sus ciudadanos se habian atrinceherado. Se podía sentir esa atmosfera tensa que existe antes de una batalla decisiva. La reina Jacobina, pese a las advertencias de sus consejeros, salio con su sequito de damas guerreras al encuentro del ejercito de R (hay que entender que tambien a veces, las mujeres hacen cosas impulsivas guiadas por la seguridad de que funcionaran). Nuestro rey protagonista, a lo lejos observó que la reina se acercaba y tambien fue a su encuentro, acompañado de sus más leales caballeros. Cada uno dejo a sus ejercitos atrás, pensando ambos que aquellos podia ser una trampa que acabaria con su soberano. Cuando ambos reyes estuvieron frente a frente, dialogaron sobre no se que cosa, aunque su encuentro no duró más de veinte minutos.</p>
<p>Cuando buscaba a los testigos cercanos para poder escribir esta historia, se limitaron a decirme que esta había sido una conversación asombrosa, que el rey y la reina estuvieron cerca demasiado cerca. Lo que siguio a esto fue que cada uno regresó a sus filas y nuestro rey dio media vuelta con todo su ejército. Teniendo el último y más fuerte obstáculo, el rey no quiso seguir peleando y abandono la operación. El primero, el tercero, el sexto y el noveno ejército regresaron a sus barrancas y hubo pocas bajas que reportar en ambos bandos. &#8220;La Defensa&#8221; siguió con sus actividades de siempre. Se podría pensar que el rey volvió triste y el ejercito desmoralizado. El reino de J no se anexo al de R y las relaciones diplomáticas entre amos siguieron sus cursos con normalidad, aunque con menos frecuencia, pero en realidad, rey y ejército de R se fueron a pelear a otras tierras un tanto más lejanas, pero esta vez sin éxito. Aunque avanzaron un poco y ganaron algunas cosas en aquellos países a final tuvieron que rendirse. Es de los lectores de esta crónica el deber de pensar en que fue lo que sucedió en aquella conversación que tuvieron ambos monarcas. De esto podemos concluir que las palabras, al igual que las letras tienen más poder que las armas mismas. Sin embargo se rumora que el rey tiene ganas de volver a pelear de nuevo, pero que esta vez, si tomará la capital. El problema ahora consiste en que el ejercito de J esta más reforzado, lo cual hará notar la calidad de los ejércitos. Los estados vecinos están dispuestos a intervenir esta vez. Solo cabe esperar que a nuestro rey no le suceda de nuevo lo que al bravo Atila, ante las puertas de Roma.</p>
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