Archive for the ‘Escritos’ Category

Pelea de Box

¿Me preguntas que sientes antes de entrar al ring? Naturalmente, adrenalina. Es esa pequeña sustancia la que predispone al cuerpo para afrontar los golpes. Luego viene la sensación de estremeciento al no conocer muy bien al oponente que tienes en frente. La pregunta es: ¿Como actuará? ¿Será zurdo? o ¿Toda su potencia vendrá de la derecha? ¿Sabrá esquivar bien? Y entonces sales a la arena. La popularidad esta a medias, por lo que puedes escuchar tu nombre y el de tu oponente cada vez que algun espectador se emociona. Él ya se encuentra parado sobre la lona, esperandote, lanzandote una de las miradas más furiosas que has visto en tu vida. Con esto, te planteas el objetivo de que no te rendirás hasta que lo veas derribado. Ya no es la competencia por el cinturon dorado, ni el titulo mundial. Esta vez es demostrar que puedes vencerle y que harás que se arrepienta de lanzarte esa mirada. Seguramente usarás tu mejor tecnica y tendrás que hacer muchas maniobras y periplos para que ninguno de sus violentos golpes toque tu cara. Puede que sepas tambien que, en algun momento de la pelea, ya no sentiras esa blanda materia que resulta ser la carne, y debido al cansacio puede que sientas que golpeas un material muy similar al cemento. Avanzas, solo oyes los consejos distorsionados de tu entrenador y entras en la lona. El referee se acerca, en 5 minutos comienzan, y decides que pondras todo en este juego porque desde un principio ya apuestas -como en las cartas- que tienes 21. La campana suena, te llevan enmedio y te presentan. La gente sigue gritando. Vuelve a sonar la campana. Levantas las manos, comienzas…

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Parte de Viaje -Busqueda.

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo
por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y
olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada
se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces
detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la
calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la
Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual
era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la
misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el
tubo de dentífrico.
Pero ella no estaría ahora en el puente. Su fina cara de translúcida piel se
asomaría a viejos portales en el ghetto del Marais, quizá estuviera charlando con
una vendedora de papas fritas o comiendo una salchicha caliente en el boulevard
de Sébastopol. De todas maneras subí hasta el puente, y la Maga no estaba.
Ahora la Maga no estaba en mi camino, y aunque conocíamos nuestros
domicilios, cada hueco de nuestras dos habitaciones de falsos estudiantes en
París, cada tarjeta postal abriendo una ventanita Braque o Ghirlandaio o Max
Ernst contra las molduras baratas y los papeles chillones, aun así no nos
buscaríamos en nuestras casas. Preferíamos encontrarnos en el puente, en la
terraza de un café, en un cine-club o agachados junto a un gato en cualquier
patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos
para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un
silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse
tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas,
Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un
barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque
lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste
muchísimo, sobre todo para meterlo en las costillas de la gente en el metro y en
los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pintos o en un
dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayó un
chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el
parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos fríos y nubes negras,
jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos
reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas
encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar
en el ciclo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda; entonces yo lo
arrollé lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque, cerca del puentecito
sobre el ferrocarril, y desde allí lo tiré con todas mis fuerzas al fondo de la
barranca de césped mojado mientras vos proferías un grito donde vagamente
creí reconocer una imprecación de walkyria. Y en el fondo del barranco se
hundió como un barco que sucumbe al agua verde, al agua verde y procelosa, a
la mer qui est plus félonesse en été qu’en hiver, a la ola pérfida, Maga, según
enumeraciones que detallamos largo rato, enamorados de Joinville y del parque,
abrazados y semejantes a árboles mojados o a actores de cine de alguna pésima
película húngara. Y quedó entre el pasto, mínimo y negro, como un insecto
pisoteado. Y no se movía, ninguno de sus resortes se estiraba como antes.
Terminado. Se acabó. Oh Maga, y no estábamos contentos.

Ando en Tlaxcala, y me siento como Oliveira.

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Día de Reyes

Animado por las festividades, tomé papel y pluma. Me entusiasme y cuando metí la carta en el sobre, fui casi corriendo a dejarla al buzón.

Diez días después, Sofia y yo nos hicimos novios.

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Citas y Maquinas

[Habia prometido post, y pues habia otra cosa de mi propia y desvariada invención. ]

Y la esperé todo el rato que me duraron dos cafés y una empanada. La ciudad es fría en este tiempo, pero yo me había quitado la chamarra, colocándola en el asiento que tenia al lado. Llegué al café cuando los clientes pedían sus meriendas y en la caja y la cocina se hacía un lio. Desde mi estratégica posición en la barra contemple como uno de los encargados cumplía con su trabajo con total concentración. Memorizar, aplicar, servir. Me pareció ver un engrane o alguna pieza -de la maquina cafetera- funcionando con destreza. Después, pensé que todo a nuestro alrededor funcionaba como una maquinaria perfecta. Cada persona en la calle, cada trasto en el lavabo, cada sorbo de café y hasta el tiempo en que ella se demoraba obedecía a un orden pre-establecido y sin duda, tétrico.

Unos cinco minutos después yo la observé. Entró de inmediato al establecimiento. Echó una mirada para ubicarme y fue a sentarse a mi lado. Tome y puse mi chamarra en la silla que se encontraba al otro lado, nos saludamos, se disculpó por la tardanza y empezamos a conversar como habitualmente lo hacíamos. Yo seguía con la idea en la cabeza de que todo era una maquina, funcionando con un acertado ritmo, y quise deducir que es lo que vendría después. Intenté predecir sus palabras pero siempre escuchándola y sin adelantarme, para no dar muestras de orgullo. Descubrí que el destino es un componente de esta máquina que no puede ser forzado, pues es siempre dinámico. Era como si me propusiera a adivinar cómo sería el siguiente cliente que entraría al lugar o el color y modelo del auto que estaba por avanzar en la avenida. Sin embargo, gracias a eso, apreciaba cada palabra que salía de su boca y se derramaba sobre mis oídos, con eso y otras cosas (algunos añadidos, diria yo) ella echaba a andar la maquinaria de mi afecto. Eso era, debíamos apreciar lo que la máquina de la vida producía en el presente, pues utiliza el futuro y muele con el pasado para crear y saborear gratamente este delicioso presente.

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Las Puertas de Roma

“O supongamos que un rey está a punto de ir a la guerra contra otro rey. ¿Acaso no se sienta primero a calcular si con diez mil hombres puede enfrentarse al que viene contra él con veinte mil?”

Lucas 14:31

Un soberano decidió ir a la guerra. Para esto, se levanto de su ostentoso trono, pidió a su escolta que lo acompañase al lugar donde se reunían todos sus oficiales superiores (que en este reino todos conocen y nombran a este edificio como “La Defensa” y que es la Comandancia General) para ordenarles que de inmediato tuvieran al ejercito y las guarniciones de cada ciudad preparadas para entrar en batalla. Los oficiales, se encontraban en “La Defensa” ociosos tras un largo rato de no haber estado en activo. Había transcurrido mucho tiempo desde la última vez que la nación había tenido un estado de guerra. Estupefactos, los generales pensaron que su rey, como cualquier soberano, tuvo de pronto el capricho de encontrarse peleando por tierras extranjeras; no es que no le tuvieran respeto alguno, pero como también todo mundo sabe, los monarcas llegan a tener deseos gallardos en sus vidas.

En esta ocasión el enemigo era el cercano reino de J, cuyo gobernante era la reina Jacobina. Nuestro dichoso rey y su reino (que debemos mencionar que este era el reino de R) había tenido desde la fundación de J, buenos y pacíficos lazos de amistad, que sino eran muy grandes, por lo menos la situación diplomática aseguraba paz durante un largo tiempo. Nuestro rey tuvo la idea de ir contra ellos ya que su ministerio de información le proporciono datos los cuales revelaban que J no tenia las fuerza suficientes como para defenderse de un ataque sorpresa, y que las grandes tierras fértiles de este reino ayudarían con la economía del estado. No es que el reino estuviera en quiebra, de hecho, nada le faltaba. Gozaban una estabilidad económica y social tras la ultima guerra en la habían participado -como ya mencionamos antes-, pero es que simplemente el rey se sintió ocioso y que mejor actividad que ir a la guerra, aunque mucho no entendamos bien esta manera de pensar y actuar de los reyes.

El ejercito de R era uno de los mejores que existían en aquella época. Millares de tropas de caballería, cientos y cientos de infantería ligera y pesada, bien adiestrada, con resistentes escudos, afiladas espadas y mortíferas lanzas. La producción de misiles era infinita, y sus arqueros eran de los más certeros con sus flechas. Ni que decir de las ballestas y catapultas, que podían lanzar enormes barriles llenos de combustible encendido y enormes dardos que podían atravesar a cuatro hombres juntos. Una vez que fue dada la orden, solo se necesitaron de 35 minutos para que el ejército estuviera preparado: escuadra por escuadra, batallón por batallón, compañía por compañía, división por división, legión por legión. Se hizo integro el primero, el tercero, el sexto y el noveno ejercito expedicionario. Dos irían por el frente, y los otros dos por los extremos norte y sur de manera correspondiente. En pocos días avanzarían a la capital de J, dejando asombrada a las fuerzas militares de J, bloqueando las comunicaciones a la capital y creando una vía segura para que los refuerzos de R pudieran llegar a tiempo. Los estados vecinos se alarmaron por la posición bélica de R, pero solo unos cuantos decidieron solidarizarse con J. Al final, ninguno de estos paso de las palabras a la acción y pensó que era mejor que un estado se anexase con otro, y en lugar de andar malgastando sus fuerzas, esto les daría tiempo a blindar sus fronteras para evitar un ataque de R sorpresa y fulminante.

La reina de J creyó ver el final de su pueblo, pero como buena patriota se unió a su ejército y comenzó a prevenirse de un seguro sitio de su ciudad capital. El ejercito de R avanzo sin problema alguno hasta esta y de inmediato la sitio. Todo funcionaba como una maquinaria perfecta, los suministros llegaban, las tropas eran sustituidas, la moral estaba alta. El rey, instalado con el sexto ejercito (uno de los que habían avanzado por el frente) decidió que el sitio no duraría mucho y que al amanecer del sexto día de sitio, se lanzarian con todas las armas a capturar la ciudad. El objetivo era que la capitla de J se rindiese sin que hubiese confrontación alguna y era prioritario capturar viva a la soberana. Transcurrieron los días indicados y se podia ver desde las murallas de la ciudad, como el ejercito de R avanzaba sin miedo hacia la ciudad. Todo aquello sonaba de una manera realmente extraordinaria, como si  la tierra y el aire mismo estuvieran tan agitados. Las campanas de la ciudad repicaban insitentes y sus ciudadanos se habian atrinceherado. Se podía sentir esa atmosfera tensa que existe antes de una batalla decisiva. La reina Jacobina, pese a las advertencias de sus consejeros, salio con su sequito de damas guerreras al encuentro del ejercito de R (hay que entender que tambien a veces, las mujeres hacen cosas impulsivas guiadas por la seguridad de que funcionaran). Nuestro rey protagonista, a lo lejos observó que la reina se acercaba y tambien fue a su encuentro, acompañado de sus más leales caballeros. Cada uno dejo a sus ejercitos atrás, pensando ambos que aquellos podia ser una trampa que acabaria con su soberano. Cuando ambos reyes estuvieron frente a frente, dialogaron sobre no se que cosa, aunque su encuentro no duró más de veinte minutos.

Cuando buscaba a los testigos cercanos para poder escribir esta historia, se limitaron a decirme que esta había sido una conversación asombrosa, que el rey y la reina estuvieron cerca demasiado cerca. Lo que siguio a esto fue que cada uno regresó a sus filas y nuestro rey dio media vuelta con todo su ejército. Teniendo el último y más fuerte obstáculo, el rey no quiso seguir peleando y abandono la operación. El primero, el tercero, el sexto y el noveno ejército regresaron a sus barrancas y hubo pocas bajas que reportar en ambos bandos. “La Defensa” siguió con sus actividades de siempre. Se podría pensar que el rey volvió triste y el ejercito desmoralizado. El reino de J no se anexo al de R y las relaciones diplomáticas entre amos siguieron sus cursos con normalidad, aunque con menos frecuencia, pero en realidad, rey y ejército de R se fueron a pelear a otras tierras un tanto más lejanas, pero esta vez sin éxito. Aunque avanzaron un poco y ganaron algunas cosas en aquellos países a final tuvieron que rendirse. Es de los lectores de esta crónica el deber de pensar en que fue lo que sucedió en aquella conversación que tuvieron ambos monarcas. De esto podemos concluir que las palabras, al igual que las letras tienen más poder que las armas mismas. Sin embargo se rumora que el rey tiene ganas de volver a pelear de nuevo, pero que esta vez, si tomará la capital. El problema ahora consiste en que el ejercito de J esta más reforzado, lo cual hará notar la calidad de los ejércitos. Los estados vecinos están dispuestos a intervenir esta vez. Solo cabe esperar que a nuestro rey no le suceda de nuevo lo que al bravo Atila, ante las puertas de Roma.

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¿Porque ganan menos los ingenieros?

Tras buscar y buscar en el mar de libros que existe en la Biblioteca Vasconcelos, la respuesta a esta duda me llego via correo electronico en forma de cadena. Agradezco a mi compadre Cuauhtemoc el haberla rolado xD. Aqui se las dejo:


EL SUELDO DE UN INGENIERO

Antes no me explicaba porque la mayoría de los ingenieros no ganamos tanto como los licenciados y otros ejecutivos, si es que normalmente nosotros tenemos mas intelecto y capacidad creativa, y después de un buen tiempo de investigación encontré el porque normalmente los ingenieros no ganamos tanto como los otros.

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¿Y que celebramos este septiembre?

Acabo de ver un correo que me mandaron con una presentación que contiene bellas imagenes de esta ciudad. Nunca he negado que sea fea y siempre disfruto de vagar cada fin de semana por el Centro Historico. Lamentablemente, la belleza oculta de esta ciudad (y tambien muchas otras ciudades mexicanas) no alcanza para cubrir los hechos que vive el país. Este país que cada día sufre con los politicos que comercian con él y le buscan y le rascan a los números para tratar de disculparse y quedar bien con la población, con chavitos que fallecen debido a la irresponsabilidad de unos, con la guerra perdida que inutilmente libra el gobierno contra el narco (4,847 ejecutados), con las crisis y enfermedades que nos llegan por todos lados.

México es sin duda un país hermoso, pluricultural, hospitalario, creativo. Pero la gente sin cerebro lo echa a perder y nos deja sin motivos para celebrar.

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3 años.

¿Como pudo, en el Getsemani, obedecer la voluntad de Dios y renunciar a la suya? ¿Como pudo aguantarse las ganas de reprobar a quienes lo abandonaron y lo traicionaron? ¿Como pudo soportar los abucheos, los insultos, los escupitajos, las mentiras, las injusticias y las burlas? ¿Como pudo soportar el flagrum, la espinas traspasandole la cabeza, el peso de esa cruz? ¿Como pudo sacar fuerzas para perdonar a quienes lo mataban y preguntar porque su Padre lo habia abandonado? ¿Como pudo, al final confiar en Dios y encomendarle su espiritu?

La historia de ese judio de Galilea aplasta a la de cualquier otro lider religioso, que, instalado en su comodidad, se dedica a dar solo consejos utiles y practicos para vivir mejor (Calderón no cuenta) tranquilo. No, definitivamente Jesús de Nazareth no fue uno más. Creyo en su misión, creyo que podia (y lo hizo) salvarnos a ti y a mi. Creyo que podia causar una revolución genuina, aunque a traves de los años, aún existan muchos que lo nieguen y se crean mejor que Él. Y si, Él es el Rey de Reyes y Señor de Señores, pues por su gran amor y sacrificio “se le ha dado el más alto honor y el más excelente de todos los nombres“, y ahora puedo decir que resucitó y que vendrá de nuevo. Yo, aqui en mi colina olvidada, no soy digno ni siquiera de llamarme discípulo suyo, y todo lo que me ha dado a sido unicamente por su gracia.

Es por esto que no me arrepiento de seguir este camino. Estos tres años han traido de todo. Se me ha enseñado, corregido, reprendido y educado más, pero, no por eso soy mejor que otros. Tengo amigos que se espantan ante la vida que llevo y otros que la tachan de estupidez y que me abandonan. Pero asi es esto. Asi quiero vivir y seguiré viviendo, para día a día, causar una verdadera revolución en el mundo.

Una meta. Un compromiso. Un Señor.


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Hola Mundo! (De Nuevo)

Estoy contento de por fin estrenar este sitio. Al final me he decidido por dejar que wordpress se ocupe de todo, asi tengo tiempo para dedicarme más al estudio de PHP, XHTML, CSS, Javascript, Flash y otras cosillas y no estar haciendo intentos cutres en este sitio.

Como dije en el blog anterior, aqui tendran cabida las cosas que ya no he publicado, ya sea por que me he extendido demasiado en ellos (un post sobre aritmetica se me ha hecho larguisimo) y tambien porque no he sabido organizarme bien. Entre las cosas de matematicas, la aviacion, la iglesia, las actividades citadinas y sociales, mi vida bloggera ha sido una llama que se paga poco a poco aunque no quiero dejar que muera, pues aún tengo mucho por decir y escribir. El proceso de recosntruccion me llevará otro ratito (prometo que no será más allá de “los diez minutitos” mexicanos), pues tambien hay que actualizar el blogroll y los contenidos y añadir una lista e mi biblioteca personal :P Dicen que “más vale paso que dure que trote que canse”.

Gracias por visitarme.

Atte. Enrique “Rex” Medina.

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